Las diarreas crónicas y/o recurrentes son casos frustantes para el veterinario, el animal enfermo y su familia. Determinar la etiología de una diarrea crónica e implementar un plan terapéutico adecuado puede ser complicado debido a las múltiples funciones digestivas, absortivas e inmunológicas que lleva a cabo el intestino.
Aunque las terapias habituales han demostrado ser muy útiles en determinados casos, en la mayoría de las ocasiones no ofrecen una remisión permanente de los síntomas, y administradas a largo plazo podrían provocar efectos secundarios.